viernes, 4 de agosto de 2017

jueves, 27 de octubre de 2016

SIETE


Cuando llegamos a nuestra casa en Calcuta, fue únicamente para confrontar el desolador misterio de la muerte. Sufrí un colapso y quedé como sin vida.
Pasaron muchos años antes de que mi corazón se tranquilizara. 
Clamando constantemente a las puertas del cielo, mi llanto consiguió por fin atraer la atención de la Madre Divina.
Sus palabras trajeron finalmente el bálsamo que curó mis abiertas heridas.
"¡Soy Yo quien ha velado por ti vida tras vida, en la ternura de muchas madres!,Reconoce en mi mirada los hermosos ojos que estas buscando".

Autobiografía de un Yogui
(Paramahansa Yogananda)



miércoles, 3 de agosto de 2016

85


Añoranza.

Feliz cumpleaños, Maru.

martes, 27 de octubre de 2015

6 AÑOS


Paseando por la judería de Córdoba, hace pocos días, me encontré con tu nombre.

martes, 4 de agosto de 2015

84

Pasan los años.
Desde algún lugar inimaginable a veces estás aquí.
Como en un delirio febril, un sueño plácido, un pensamiento fugaz, un espacio invisible e innegable.
Confortando y frustrando.
Como un deseo que se aleja a cada paso,
Como el horizonte que reta orgulloso al nadador.
Pero pasan los años y a veces estás aquí más allá del pensamiento y la añoranza.
En un espacio de locura querido.
Las palabras suenan huecas.

Feliz cumpleaños.

Te quiero.



lunes, 27 de octubre de 2014

5 AÑOS


A Maru siempre le encantó el cuadro de Cristo que colgaba en su comedor. Parecía mirarte estuvieras donde estuvieras. Lo miraras desde donde lo miraras. 


Recuerdos de detalles que siguen acercándonos a las personas queridas que un día marcharon y nos dejaron un vacío enorme. Brutal.

lunes, 4 de agosto de 2014

83

Maru y Miguel -los más jóvenes- caminan por Almería
con otra pareja

miércoles, 30 de octubre de 2013

EL PASADO 26 DE OCTUBRE HIZO 4

Y el pasado 24 de octubre se fue Manolo Escobar, uno de tus artistas favoritos, si no tu artista favorito.


Son muchos los recuerdos ligados a la voz de este artista, desde mi más tierna infancia. 

En la casa de Ana Mari y Pepín, los vecinos de abajo de nuestro piso,  en Almería, sonaba a toda voz los sábados por la mañana -y también los domingos-.

Tu emoción ante su figura cantando esos temas que te llegaban tan hondo.

Aquella vez que fuimos al teatro del Paral.lel de Barcelona para verlo en vivo, acompañado tan solo de un piano, repasando su trayectoria y su vida.

Aquella noche también fue un artista admirado por mí.


lunes, 5 de agosto de 2013

CARTA DE MARU A SU AMIGA AMPARITO


Hola, Amparito.

Hoy me he levantado con un poco de nostalgia. Me han venido a la cabeza aquellos tiempos de nuestra niñez y nuestra juventud. 
¡Qué felices éramos!
Vivíamos en aquella calle ancha, con una acera ancha, las casas de planta baja, todas unidas por un mismo techo...
En frente no teníamos vecinos. Estaba el cuartel de Infantería donde los jóvenes hacían el servicio militar.
Nosotros vivíamos como los militares, a su ritmo. No necesitábamos un despertador en casa pues cada día, a las 7 de la mañana, nos despertaba el toque de la corneta que tocaba "quinto levanta, tira de la manta".
Ese era nuestro despertador, el que ponía en pie a todos los vecinos.
En verano, cuando íbamos a la playa, nos llevaba una madre por turno. 
Cada día le tocaba a una llevarnos con aquellos bañadores hechos por ellas mismas que eran como vestidos sin mangas.
Aquellas tardes de verano nos sentábamos en las puertas de nuestras casas todos los vecinos. Se contaban chistes o lo que fuera... Cada cual contaba algo.
Cuando los militares cenaban, a las 8 y media, que era cuando sonaba la corneta que anunciaba la cena, mi madre se ponía a preparármela. 
Recuerdo aquellas patatas fritas con pimientos, con un huevo frito y un vaso de agua. Y un panecillo pequeño de cuatro cantos que me hacía mi padre en su panadería.
¡Qué olor tenían esos pimientos!
Llegaba el rico aroma desde la cocina hasta la puerta donde estábamos sentadas, charlando.
Así pasó el tiempo..
Teníamos 17 años cuando tu hermano Pedro regresó de la Argentina. 
Con un dinero que había ganado compró un local grande que tenía nada más y nada menos que cinco puertas, y abrió un comercio muy bonito con cuatro departamentos en el que había droguería, zapatería, lencería y perfumería.
Tú y yo trabajamos en la perfumería, donde vendíamos lo que queríamos con nuestra simpatía y nuestro buen humor.
Todo cuanto tu hermano pedía a los viajantes, nosotras, cara al público, nos encargábamos de venderlo.
Tu hermano alucinaba con nosotras. Decía que nos tomábamos mucho interés.
La verdad es que nos gustaba convencer al público de que lo que compraba era lo mejor, y lo hacíamos de maravilla.
Tengo siempre presente, y no quiero que se me olvide, los consejos de tu hermano. 
¿Recuerdas cuando los viajantes nos decían que éramos muy monas?
Tu hermano siempre nos decía que quién a los 18 años no es mona: el brillo en el pelo, el brillo en los ojos, la piel tersa... hasta los andares parece que lleven música.
Pero con el tiempo todo eso se acaba.
Es como una margarita que con el tiempo se deshoja, nos decía.
Lo que si podéis conservar -decía también- es la belleza del alma. Esa si la podéis conservar porque esa no se marchita nunca. Y es la más bonita.
Amparito, en memoria de tu hermano y como un homenaje a él, intento ser como él quería que fuéramos.
Para mí fue mucho más que un jefe, fue como un padre.
Pido a Dios salud y ser cada día mejor, como él decía.

Bueno, amiga mía, pronto hablaremos de todo esto y de muchas más cosas, porque espero pronto ir a Madrid con mi hijo, que tiene que ir por asuntos de trabajo. Aunque solamente sean tres días, los pasaremos juntas.

Besos a todos los tuyos.

María López Montoya

domingo, 4 de agosto de 2013

82

Maru y Miguel
¿Ausencia?

Feliz cumpleaños, Maru.

viernes, 26 de octubre de 2012

lunes, 8 de octubre de 2012

UNA CANCIÓN DE PATTI SMITH


Háblame,
háblame corazón
Siento la necesidad de salvar las nubes
y suavemente ir a tu encuentro
Quiero saber la manera
Quiero saber la manera
Podría montarme
y seguramente bailar
en un anillo
e ir de acá para allá
como los que buscan sentir el resplandor
Un resplandor que todos sabrán
Un resplandor que todos sabrán
Ese día
llena de gracia
y el corazón en comunión
sabremos qué medidas tomar
y qué pasos seguir
en la luz de la reunión
Los caminos que se cruzan
se cruzarán de nuevo
Los caminos que se cruzan
se cruzarán de nuevo
Háblame
háblame, sombra
Me giro como una rueda
y no veo nada en absoluto
Guardo la necesidad
la necesidad de tejer
la seda de las almas
Ese susurro
ese susurro
Es la seda del alma
lo que me susurra
Háblame, corazón
Se renovarán todas las cosas
Se repararán los corazones
avanzada la curva
de la vida
Caminos que se cruzan
se cruzarán de nuevo
Caminos que se cruzan
se cruzarán de nuevo
Ahora llevas las riendas
Nos encontraremos de nuevo
no sé cuándo
Ahora solamente poseo
atravesado
el adiós
Pero los caminos que se cruzan
se cruzarán de nuevo
Los caminos que se cruzan
se cruzarán de nuevo

sábado, 4 de agosto de 2012

MARU CUMPLE 81


Mamá, hoy es tu cumpleaños.
He aprendido mucho desde que te marchaste, y tú has sido la causante, en gran parte, de todo ese aprendizaje; pero aunque el terrible vacío que dejaste no es del todo un vacío, regresaría a mi vieja ignorancia a cambio de poder celebrar este nuevo cumpleaños saboreando un buen helado de turrón (de la Jijonenca, por ejemplo) a tu lado. Fisicamente, quiero decir.
Desde tu marcha han pasado muchas cosas, como te decía antes, he aprendido mucho, pero también se han derribado muchas cosas...
Por fuera y por dentro.

viernes, 24 de febrero de 2012

OTRO ESTÚPIDO CUMPLEAÑOS

Otro estúpido cumpleaños. Hubo comida familiar...  Tú no estuviste en ningún momento. Parece que la vida continúa...
Ya sabes, cumplimos Iván y yo.
Todo es gris.

Maru e Iván, hace años

miércoles, 28 de diciembre de 2011

PEPA ESTÁ CON MARU

Maru, Pepa, Juan, Gema y Josefina

El 19 de noviembre -creo recordar bien- Pepa sufrió un infarto. Se fue. Ella era una de las más queridas amigas de Maru, y como una segunda madre para mi.
En la foto, tomada en Almería, se ve a Maru, Pepa, su marido Juan y sus hijas Gema y Josefina. Eran buenos tiempos. Los añoro.
Jamás olvidaré el papel de Pepa en mi infancia. Estuvimos muy vinculados a ella y su familia. Cuando mi madre estaba harta de mi y me decía "a dónde vas a ir cuándo yo me muera, quién te va a aguantar???"... Yo le contestaba, descarado, "me iré con Pepa".
Ahora ya no me puedo ir ni con Maru ni con Pepa cuando ni yo mismo me aguante. Qué pena.
De pequeño, era normal que los sábados me fuera a pasar casi todo el día a casa de Pepa, a lo que llamábamos "la otra calle" (donde habíamos vivido algún tiempo atrás y habíamos sido vecinos). Mi madre me llevaba allí por la mañana, temprano, y me dejaba mientras que ella se iba a trabajar llevando productos de limpieza o mantelerías a algunas casas. Entonces pasaba las primeras horas, con Josefina, haciendo recados para su madre, jugando, descubriendo cosas nuevas e interesantes que siempre tenía guardadas...
Recuerdo que durante un tiempo era normal que Pepa comprara un conejo vivo en el mercado de la Plaza Pavía y Josefina y yo jugáramos con él... Hasta que había que matarlo y despellejarlo para preparar el rico arroz con conejo que nunca he podido olvidar, el más delicioso que he probado nunca.
Pepa y su paella. La paella de Pepa. Uno de los manjares de mi vida. Irrepetible. Insuperable.
Comíamos juntos con Pepe y Paco, hermanos de Josefina -Juanjo, el hermano mayor, ya vivía fuera de casa... o quizá aún estaba?-, y con Juan, el padre, y con Maru, que había regresado de su jornada de trabajo.
Gema vino después -fue una hija "tardía"-.
Y después el tiempo, que nunca había dejado de pasar, aunque casi ni me daba cuenta.
Siento el olor de Pepa si cierro los ojos, veo su ternura, su generosidad, su sonrisa...
Gracias por tanto, Pepa.
Se feliz en tu nuevo camino.
Se te quiere y se te querrá.